Guicho Carnal

 Hoy, es primero de marzo. Y nunca pensé que sería tan difícil, tan triste, tan estresante.


Mi primo Luis Alberto, nació unos meses antes que yo, el 2 de junio, su mamá y mi mamá estuvieron embarazadas al mismo tiempo. A él le ha tocado difícil desde pequeño, no tuvo a su papá biológico, en cambio, tuvo uno que hasta el día de hoy, no ha dejado el alcohol. Pero lo quiere, y a su mamá la adora, la cuida, la protege, si él es colocho es por ella.


Y tengo tantas memorias con él, si me pongo a pensar recuerdo más. De niños, nos gustaba andar en bicicleta, jugar futbol, carritos... a él le costó más graduarse de nivel medio pero lo logró, le encanta bailar, es un crack para eso, correr, la música alta y sonreír. Su risa es contagiosa, era muy raro verlo serio.


En cierta ocasión, fuimos a Xetulul, mi papá lo hizo pasar como su hijo aunque el era el único moreno entre nosotros; cuando él y mi otro primo Ardany están juntos es garantía de carcajadas, en cierta noche del encierro por la pandemia jugamos cartas con mi otro primo Bryan, y fueron varias horas de reír hasta llorar.


Y somos humanos, tenemos momentos buenos y malos en nuestras vidas, así nada más, efímeros. Qué no daría por volver a esa noche, estar sentados alrededor de un block con una tabla encima en la que bajábamos las cartas, y no estar acá, esperando por noticias sobre su salud.


Luis, como Ardany y Bryan, son como mis hermanos, crecimos juntos, prácticamente vivimos juntos, él vivió en México unos años y al volver estaba encantado de volver a vernos, me abrazó, abrazó a todos en mi familia, quería hacer algo bueno con su vida, consiguió una novia que es una buena chica, y producto de su amor esperan a un bebé. Hace unos días subió una foto de la pancita de Carol, su felicidad entera.


Tuvo un accidente laboral que nos ha tenido con el alma en un hilo, algo que se pudo haber prevenido, pero que lamentablemente ya sucedió. Y espero que Luis se recupere, no importa el tiempo que lleve. 

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